Queridos amigos,

 

Seguro que esta semana vuestros peques están trabajando en el cole el tema de la Paz, y es que el  30 de enero se celebra  el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, (DENYP).

 

 

Se trata de una jornada educativa no gubernamental que se viene celebrando desde 1964 cuando fue fundada por el poeta y pacifista mallorquín Llorenç Vidal como punto de partida y de apoyo para una educación no-violenta y pacificadora de carácter permanente.

La fecha se eligió como símbolo de para conmemoración de la muerte de Mahatma Gandhi, (el 30 de enero de 1948 en Nueva Delhi), y esta jornada está reconocida por la UNESCO desde 1993.

 

En esta fecha se recuerda la necesidad de la educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a losDerechos Humanos, la no violencia y la paz.
En palabras del el exdirector general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, entrevistado por Global Education Magazine, «tenemos que ser conscientes de que estamos a tiempo de cambiar una cultura de imposición, del miedo, culturas basadas en la especulación económica de deslocalización de la producción en la guerra, que todavía son capaces de transformarse en una cultura del diálogo, de la reconciliación, de la sociedad en una cultura de la paz».
El lema de este día es:
‘Amor universal, no-violencia y paz. El amor universal es mejor que el egoísmo, la no-violencia es mejor que la violencia y la paz es mejor que la guerra’.
 
 
 
 
 

No te quedes sólo con el día universal

 

“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia y, este, es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz.”  María Montessori

Aprovechando este objetivo, me gustaría hablaros de un recurso que hace tiempo probé en casa y desde mi punto de vista creo que sería una idea excelente implantar en las aulas: la “Mesa de la Paz“.
Es un recurso que proviene de la pedagogía Montessori, y se trata de crear un espacio en el que resolver conflictos de una forma tranquila y respetuosa.
Los niños, al igual que los adultos, de vez en cuando, se enfadan: puede ocurrir por cosas sencillas como el querer varios el mismo juguete, el no querer compartir, el querer ser el primero y reclamar toda la atención de un adulto..  A veces por cosas sencillas, y otras por cosas más importantes. Pueden enfadarse con sus compañeros, hermanos, primos, amigos, y por supuesto con nosotros, padres o educadores.

¿Qué necesitamos?

La idea de la Mesa de la Paz es muy sencilla y podemos hacerla realidad fácilmente  con estos elementos:
  • una mesa pequeña apropiada a la edad del niño
  • dos sillas del mismo tamaño
  • un objeto que simbolice la paz, (una paloma de adorno, un corazón, una flor..)
  • una campana o algo que pueda hacer sonido al tocarse
  • también se puede añadir una plantita y un reloj de arena

 

¿Cómo se utiliza?

En realidad se puede trabajar con dos propósitos diferentes:

  • como recurso individual para buscar la calma cuando el niño se encuentra inquieto, triste o agobiado
  • como recurso colectivo para solucionar un conflicto de forma pacífica

Siempre se debe presentar por primera vez a los niños cuando el ambiente está tranquilo,  se puede explicar primero el uso individual y luego el colectivo.

Trabajo individual

  • Se puede explicar así, dejando sólo la planta y el reloj de arena: “Esta es la Mesa de la Paz, podemos utilizar esta mesa cuando nos sintamos tristes o agobiados. Venimos a la mesa y nos sentamos tranquilamente en ella y observamos como caen los granitos de arena del reloj. Si alguien está sentado en esta mesa, no podemos molestarle, ni nadie puede molestarnos a nosotros cuando estemos aquí sentados. ¿Os gustaría probarla por turnos?

 

Trabajo en pareja

  • En esta ocasión mostraremos el instrumento de la paz (flor, objeto especial…) y la campana, y les explicamos: “La Mesa de la Paz también podemos usarla cuando estemos disgustados con otros compañeros/familiares/etc. Les podemos invitar a sentarse con nosotros en la Mesa de la Paz y exponerles por qué nos sentimos así. Si aceptan nuestra invitación, tomaremos esta flor (u otro instrumento de la paz) y hablaremos mientras la sostenemos en nuestras manos. Entonces pasaremos la flor para que la otra persona pueda hablar. Solo una persona puede hablar a la vez mientras tiene la flor, y cuando ésta termina su explicación vuelve a pasar la flor hasta que lleguéis a un acuerdo. Entonces juntos haréis sonar la campanita. Si consideráis que no podéis estar tranquilos podéis posponer la conversación un rato. Si necesitáis a un adulto para moderar la conversación, podéis venir a pedírnoslo”.

 

Cuando se produce un conflicto, (sea grande o pequeño), normalmente se produce entre dos partes. Cualquiera de los dos, (niño o adulto), puede “invitar” al otro a acudir a la Mesa de la Paz. Se dirigen a ella y se sientan tranquilos dispuestos a resolver sus diferencias sin gritos ni violencia.

Primero habla uno de los implicados,  colocando una mano en la mesa y otra en su corazón, su pecho o el objeto que simboliza la paz. Expresa sus sentimientos con sinceridad y las emociones que ha experimentado, (enfado, miedo, frustración, ira..). Explica a la otra parte cómo se siente y cómo le gustaría que se solucionase el incidente que les ha llevado a esta situación. Cuando termina su exposición retira la mano de la mesa, en señal de ceder el turno a la otra parte.
 El segundo implicado repite el procedimiento, y estableciendo un diálogo pacífico, ambas partes llegan a una resolución. Cuando se alcanza el acuerdo, ambas partes hacen sonar juntos la campana, y el sonido anuncia al resto de la familia o del aula que el conflicto se ha resuelto. Ambas partes se levantan de la mesa y se dan un abrazo sincero, en señal de amor y respeto.
Es importante trabajar sobre el lenguaje que empleamos para explicar el conflicto, poniendo énfasis en cómo se siente el niño, no en culpabilizar al compañero. Por ejemplo: “me he asustado cuando he escuchado tu grito”, o “me he puesto triste porque yo estaba utilizando ese material”.. etc
Y tal y como comentábamos en la presentación, si por alguna circunstancia los implicados están muy enfadados y no consiguen llegar a un acuerdo, pueden solicitar un mediador que les ayude a expresar sus punto de vista y dialogar, pero en caso de haberlo debe ser totalmente imparcial y no juzgar, (sólo ha de facilitar que ambas partes se entiendan).
Es un ejercicio muy completo en el que se trabaja la expresión oral, el reconocimiento de los sentimientos y las emociones, la empatía, y sobre todo se fomenta el diálogo como herramienta de solución de conflictos, algo que tanta falta nos hace a veces a los adultos.

Es importante entender que el conflicto es parte de la vida y en general es algo que nos permite enriquecernos y crecer como seres humanos. Si somos capaces de manejarlo de manera adecuada y respetuosa siempre podemos obtener resultados positivos y satisfactorios para todos, así como grandes aprendizajes.

Para mi, es una excelente alternativa a los tradicionales métodos para resolver conflictos que no me gustan, como son el famoso “tiempo fuera” o la “silla de pensar“, con los que tengo serias dudas de si realmente resuelven algo y el niño llega a sacar alguna conclusión..

Me gusta reflexionar mucho sobre la forma que tenemos de educar a nuestros niños, y en este caso yo re prefiero apostar por la Mesa de Paz. Y tú, ¿te animas a implantarla tu casa?

Te aseguro que tus pequeños te sorprenderán..

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