Loris MalaguzziAquí comparto este precioso poema de Loris Malaguzzi, “Los cien lenguajes”, que he descubierto recientemente y me encanta y que viene del enfoque pegadógico Regio Emilia.

Este poema nos habla de las distintas maneras que tiene un niño de expresarse, de cómo puede ofrecernos su visión del mundo con toda su pureza y sin nada que le contamine.

La palabra no es el único medio de expresar nuestro ser, nuestros sentimientos y pensamientos. Existen las miradas, los gestos, las sonrisas, la expresión corporal, los ritmos, los juegos, los colores…

Y los adultos no debemos frenar esta facilidad de los niños, sino admirarla y potenciarla.

En la pedagogía Regio Emilia, se valoran mucho las diferentes formas que tiene un niño de expresarse y comunicarse, escuchando siempre el mensaje de la persona que lo da, (fomentando la integración y la interrelación), y para ello se intentan diseñar espacios donde los lenguajes se empleen y se expresen de manera recíproca y complementaria.

Y antes de leer el poema me gustaría compartir este fantástico vídeo de reflexión: “La Flor

Vídeo La Flor

 

Ahora, detengámonos a leer el poema y disfrutar de todo lo que nos dice:

El niño
está hecho de cien.

El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.

Y el niño dice:
En cambio el cien existe.

El niño
está hecho de cien.

El niño tiene
cien lenguas
cien manos
cien pensamientos
cien maneras de pensar
de jugar y de hablar
cien, siempre cien
maneras de escuchar
de sorprenderse, de amar
cien alegrías
para cantar y entender
cien mundos
que descubrir
cien mundos
que inventar
cien mundos
que soñar.

El niño tiene
cien lenguas
(y además cien, cien, y cien)
pero se le roban noventa y nueve.

La escuela y la cultura
le separan la cabeza del cuerpo.

Le hablan:
de pensar sin manos
de actuar sin cabeza
de escuchar y no hablar
de entender sin alegría
de amar y sorprenderse
sólo en Pascua y en Navidad.

Le hablan:
de descubrir el mundo que ya existe
y de cien
le roban noventa y nueve.

Le dicen
que el juego y el trabajo,
la realidad y la fantasía,
la ciencia y la imaginación,
el cielo y la tierra,
la razón y el sueño,
son cosas
que no van juntas.

Le dicen en suma
que el cien no existe.

Y el niño dice:
En cambio el cien existe.


En el siguiente video podemos escuchar a un conjunto de niños y niñas recitando el poema de Loris Malaguzzi i, a demás, los acompaña unas imagenes que nos llevan hacia este mundo de originalidad y creatividad.
A mi desde luego me ha cautivado el poema, y pienso aprender más sobre esta pedagogía, así que en breve comenzaré un curso, ¡qué ganas!

Un abrazo,

Firma y web

 

 

 

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